Ejercicios de las entradas anteriores
-El juego "solo obedezco"-
1. Una encuesta reciente concluye: "Los jóvenes de hoy participan menos en política"
La verdad es que no entiendo mucho de política ni me interesa, y me consta que a muchos les pasa como a mí. Desconozco el motivo que tienen los demás, pero el mío es quizá que no estoy de acuerdo con ninguno de los políticos, no me hacen mucha gracia ni considero sus elecciones las más adecuadas, ni todas sus leyes y de más.
Supongo que la juventud de hoy en día vive más en su propia política, creándose cada cual sus propias leyes, y no les gusta mucho obedecer... claro que hay quién prefiere hacer lo que le dicen, por el mero echo de no sentirse responsables de sus actos, solamente obedecían.
Pero la mayoría de los adolescentes consideran las prohibicciones como una diversión más, cuantas más incumplan más populares y más orgullosos se sienten.
2. Un buen hijo es el que obedece siempre lo que su padre le dice.
Como ya expliqué en la entrada anterior, yo si que suelo obedecer, pero porque considero las decisiones de mis padres más o menos adecuadas para mí, aunque no me gusten mucho. Pero si alguna vez no las considero exactas hago lo que creo conveniente, a sabiendas de que pueda resultar mal y ateniéndome a las consecuencias, pero si lo considero lo mejor defiendo mi opinión.
Pero claro, eso depende mucho del tipo de hijo y el tipo de padre que sea. Yo tengo muy claro que mis padres no van a estar siempre ahí y no lo pueden decidir todo por mí. Mis padres no me pueden decir qué tengo que estudiar, en que tengo que trabajar, con quién me tengo que casar como hacían en la antigüedad.
Mis padres nunca harían eso, nunca me han dicho qué optativa me tengo que escoger, nunca me han prohibido tocar la guitarra o me han obligado a tocarla, nunca me han dicho que no me pueda poner una minifalda ni que no pueda escuchar o vestir como quiera (aunque me consta que hay padres que si que lo hacen). Por eso me considero afortunada y se que tengo una cierta libertad, aunque no siempre puedo hacer lo que quiero, no me puedo ir todos los fines de semana que quiera a la puebla o a torrijos por ejemplo, aunque no haga mal a nadie... pero ya bastante que me dejan irme para las fiestas. En fin, que no me puedo quejar, pero se que hay padres demasiado estrictos y que de cierto modo prohiben a sus hijos ser ellos mismos, para ser y hacer lo que ellos quieren, y eso tampoco me parece bien, porque el día de mañana se pueden arrepentir de las decisiones que hoy han tomado por ellos y no les hayan dejado hacer lo que les gustaba, negándolos por una parte sus derechos y libertades, y en algunos casos influyendo en su felicidad.
1. Una encuesta reciente concluye: "Los jóvenes de hoy participan menos en política"
La verdad es que no entiendo mucho de política ni me interesa, y me consta que a muchos les pasa como a mí. Desconozco el motivo que tienen los demás, pero el mío es quizá que no estoy de acuerdo con ninguno de los políticos, no me hacen mucha gracia ni considero sus elecciones las más adecuadas, ni todas sus leyes y de más.
Supongo que la juventud de hoy en día vive más en su propia política, creándose cada cual sus propias leyes, y no les gusta mucho obedecer... claro que hay quién prefiere hacer lo que le dicen, por el mero echo de no sentirse responsables de sus actos, solamente obedecían.
Pero la mayoría de los adolescentes consideran las prohibicciones como una diversión más, cuantas más incumplan más populares y más orgullosos se sienten.
2. Un buen hijo es el que obedece siempre lo que su padre le dice.
Como ya expliqué en la entrada anterior, yo si que suelo obedecer, pero porque considero las decisiones de mis padres más o menos adecuadas para mí, aunque no me gusten mucho. Pero si alguna vez no las considero exactas hago lo que creo conveniente, a sabiendas de que pueda resultar mal y ateniéndome a las consecuencias, pero si lo considero lo mejor defiendo mi opinión.
Pero claro, eso depende mucho del tipo de hijo y el tipo de padre que sea. Yo tengo muy claro que mis padres no van a estar siempre ahí y no lo pueden decidir todo por mí. Mis padres no me pueden decir qué tengo que estudiar, en que tengo que trabajar, con quién me tengo que casar como hacían en la antigüedad.
Mis padres nunca harían eso, nunca me han dicho qué optativa me tengo que escoger, nunca me han prohibido tocar la guitarra o me han obligado a tocarla, nunca me han dicho que no me pueda poner una minifalda ni que no pueda escuchar o vestir como quiera (aunque me consta que hay padres que si que lo hacen). Por eso me considero afortunada y se que tengo una cierta libertad, aunque no siempre puedo hacer lo que quiero, no me puedo ir todos los fines de semana que quiera a la puebla o a torrijos por ejemplo, aunque no haga mal a nadie... pero ya bastante que me dejan irme para las fiestas. En fin, que no me puedo quejar, pero se que hay padres demasiado estrictos y que de cierto modo prohiben a sus hijos ser ellos mismos, para ser y hacer lo que ellos quieren, y eso tampoco me parece bien, porque el día de mañana se pueden arrepentir de las decisiones que hoy han tomado por ellos y no les hayan dejado hacer lo que les gustaba, negándolos por una parte sus derechos y libertades, y en algunos casos influyendo en su felicidad.

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