jueves, octubre 05, 2006

Órdenes, costumbres y caprichos

Seguro que nunca te has parado a pensar por qué haces lo que haces. Inténtalo por unos momentos...
¿Por qué te has levantado hoy? Más bien por obligación. Creo que a nadie le apetece levantarse a las siete de la mañana todos los días.
En nuestra rutina diaria puede haber tanto órdenes como costumbres o caprichos, unas veces dándonos la oportunidad de elegir, otras tenemos que hacerlo aunque no nos apetezca, y otras, simplemente, las hacemos sin pensar; bien porque sea ya una costumbre o manía o porque te apetezca en ese momento.
En todas partes hay órdenes, aunque no te des cuenta, muchas de las cosas que haces son obligaciones.
Las costumbres pueden ser tuyas (que lo cojas como una manía), pero la mayoría de las veces es por que es lo más normal, algo que todos hacen y que tú no vas a ser menos. Esto puede beneficiar a tu forma de vida, a tus estudios... Si todos los días nada más llegar a casa te echas la siesta, ves las telenovelas y no haces nada más en toda la tarde, lo tomarás por algo normal y el día que tengas que hacer algo te costará. Pero si tomas por costumbre realizar unas actividades a un horario determinado, te será más fácil organizarte, o por lo menos eso hice yo para que me diese tiempo a leer, tocar la guitarra, estudiar, salir un rato... de todo un poco. También puedes dejarte llevar por lo que te apetezca en ese momento, aunque así será un descontrol...
Los caprichos en cambio, es algo que haces porque se te antoja en ese momento. Retomando el ejemplo anterior: si a la hora que sueles salir por ahi con tus amigos, hoy no tienes ganas, siempre puedes cambiarlo y decidir si prefieres chatear, dormir... En este caso estarías haciendo lo que te apetece, un capricho.
Claro que no siempre las decisiones son tan sencillas, hay muchas veces en la vida que se te presentan oportunidades pero no sabes si es lo más correcto agarrarlas o dejarlas pasar porque tengan algún inconveniente. De ello dependen mucho tu futuro. Nadie elegirá por tí una carrera, nadie te obligará a aceptar un trabajo o rechazarlo... Pero sí puede ser que te veas influenciado a la hora de escoger por las costumbres que haya en tu casa, si tu padre es médico es fácil que tú también te intereses por la medicina... quizá porque lo veas más fácil al haber crecido sabiendo bastante sobre ello. Pero puede ser que te equivoques, y algún día te des cuenta de que no era realmente lo que te apasionaba, puede ser que luego te encapriches con la pintura o con la música...
Las reglas están bien, siempre hay que respetar unas normas para que el mundo funcione más o menos mejor. Las costumbres en cierto modo también, y los caprichos... aunque no siempre puedes conseguir lo que quieres, te sientes mucho mejor cuando lo consigues... o por lo menos lo intentas.