"JUDÍAS, LENTEJAS Y ARROZ"



Todos desearíamos poder ver nuestro futuro a la hora de tomar una decisión, para elegir la correcta y poder cambiar nuestro futuro. ¿Podemos escapar de nuestro destino? Puedes desear ser algo distinto en la vida e intentarlo, pero para ello deberás luchar por lo que quieres y no dejarte vencer por la comodidad de ir por el camino fácil dejándose llevar por la presión que ejercen los demás sobre ti. En clase, el profesor hizo una demostración con legumbres: depositando en un marco un puñado de lentejas, de judías y arroz moviendo el cuadro ejerciendo una entergía constante y reiterada. Así se puede observar como se acaban colocando por grupos, tamaños, formas... Si eres arroz acabarás con el arroz. Si tus padres tienen una panadería y llevan siendo panaderos toda la vida, lo más fácil es que tú acabes siendo panadero; bien porque quieran tus padres o porque decidiste no arriesgarte a estudiar por no fracasar y coger la oportunidad que tenías de seguir con el negocio familiar, ya que era lo que más a mano tenías. Pero puedes luchar por cambiar tu futuro. Para ello hay que ser más fuerte y ponerle más empeño del que los demás ejercen sobre nosotros; esforzarte por cumplir tu sueño. Las personas que son felices de verdad son las que piensan que son capaces de construir su destino, las que tienen esperanzas e ilusiones y luchan por conseguirlas. Alguien que deja de ser fiel a sus deseos dejándote llevar por las comodidades acabará por arrepentirse, porque será un infeliz. Muchísimas personas se salen de estudiar sin ni siquiera llegar a bachiller, porque ven más cómodo irse a trabajar a alguna fábrica o de albañil, pensando que lo suyo no es estudiar porque lo odian y creyendo que trabajar es lo que en verdad quieren. Pero con el paso del tiempo se dan cuenta de que deberían haber seguido; se arrepienten de no haberse esforzado más porque ahora ni siquiera tienen un graduado y no les admiten en muchos sitios... están cansados de tanto trabajar y preferirían poder retroceder y cambiarlo todo, entonces nunca hubieran abandonado. Yo, por ejemplo, toco la guitarra eléctrica. Me empeñé en aprender y lo estoy haciendo... o por lo menos lo intento. Se que no es fácil, y mucho menos ahora con el instituto, los exámenes... hay poco tiempo libre, pero me organizo. Es complicado, duro y al principio aburrido (todo el rato las mismas escalas, los mismos ejercicios...) pero sueño con llegar a tocar bien algún día, con poder coger mi guitarra y demostrar que el que quiere, puede. Para conseguir mi guitarra estuve muchos meses ahorrando, hasta que junté unos 600 euros. Me pensaba comprar una normalita, pero mi padre (las notas, el comportamiento...) me dio otros 600 para una buena de 1200, pero yo no lo pedí. Cada día estoy más cerca de cumplir mi sueño, y cada cosa aprendida supone un paso más.
Yo tuve la suerte de contar con el apoyo de mis padres, al igual que mi hermano, quien nadie se imaginaba que tuviese si quiera oído para la música. Pues bien, él ahora toca en un grupo aquí en mi pueblo que aunque llevan poco, ya han tocado en otros pueblos, tienen camisetas... Y no solo sabe tocar la guitarra, sino el órgano, el laúd (que estuvo en el grupo de mi madre, "Vigüela") y muchos más. Pero otros no tienen esa suerte y tienen que luchar el doble, o directamente se rinden y ni lo intentan.Otras personas, en cambio, llegan a tener puestos y estudios importantes porque sus familias, sus padres, les obligaron a estudiar una determinada materia. Hay muchos padres que pensándose que es lo mejor para sus hijos les incitan, y en ocasiones obligan, a estudiar ciencias, matemáticas... para llegar a ser algo importante, cuando los hijos hubiesen preferido poder elegir algo que les llama más la atención. Pero claro, no son tus padres los que están luego años y años de carrera amargados y agobiados por estar estudiando algo que no les apasiona de verdad, que no les importa demasiado, pero que tienen que sacar. No son tus padres los que trabajarán en algo que, por muy importante y bueno que sea, no te gusta. Estas personas serán infelices, porque en su interior puede que preferirían haber luchado por alcanzar su sueño, que es a lo mejor el arte, la música, la arqueología... Una película relacionada con este tema es Rock Star. Yo la vi hace poco y me gustó mucho. Trata de un joven rockero en los años ochenta que tenía un grupo con sus amigos, que interpretaban canciones de una banda famosa a la que él adoraba. Tanto era así que cantaba sus mismas canciones a la perfección, las mismas notas, vestían y peinaban como ellos... no cambiaba nada. Consiguió introducirse en esa banda famosa, cosa que para nada esperaba y acabó siendo un ídolo, pero cuando llegó a lo más alto se dio cuenta de que no era en realidad lo que deseaba. La fiesta y la diversión estaba bien, pero se da cuenta de que ese mundo no era para él. El final es muy triste, por lo menos para mí porque acaba saliendose del mundo del rock y dejando el puesto a otro... se corta el pelo y se coge la guitarra clásica... Bueno, ya la he resumido y os he fastidiado el final, pero os aconsejo verla.

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