martes, octubre 31, 2006

HALLOWEEN

Hoy es supuestamente "la noche de los muertos", la víspera del día de todos los Santos. Se que en España no se celebra (y es una pena porque a mi me guta mucho hacer el tonto...) pero íba a irme a la puebla con Gloria y Laura a domir a su casa y pasárnoslo bien. Por algunas razones no pudo ser, pero no importa, otra vez será.
Asique nose, supongo que iré con mis amigas esta noche por ahi a hacer el ganso y nos pasaremos por el cementerio... aunque no lo veo nada interesante la verdad, pero tampoco me voy a quedar en mi casa.
Ays... ojala fuera como en las películas inglesas y americanas donde los adolescentes se montan esas fiestas de disfraces... me encantaría ir dando la nota, como siempre.
La profesora de inglés nos ha contado lo de la tradición de la calabaza, que fue porque un tipo llamado Jackson, un borracho, a la hora de su muerte vendió su alma al diablo a cambio de una última botella. Le engañó con un "trick or treat", quedando el diablo atrapado en una moneda para poder comprar el alcohol... no le dejaron pasar al cielo y le mandaron de regreso a la tierra para volver a hablar con el diablo, que le dio un trozo de carbón para iluminarse y este lo metió en una especie de calabacín... pero ya sabéis que luego la gente lo adapta a su manera y prefirieron una calabaza... más práctico quizá.
Ah por cierto, mañana seguiré contando lo que hice en el viaje... iré poco a poco.

lunes, octubre 30, 2006

Viaje a la sierra de Cazorla

Ya he vuelto del viaje de estudios y voy a contar un poco lo que hice, pero creo que me ocupará varias entradas. Empezaré explicando un poco donde fue y lo que hice los primeros días, mañana seguiré porque hay que estudiar...
El martes pasado, 24 de Octubre, emprendimos el camino a eso de las 12:35 hacia Jaén, concretamente a un parque natural en la sierra de cazorla.
El viaje duró varias horas, haciendo dos paradas: una para comer en consuegra y otra en el pueblo de Cazorla. A las 7:30 emprendimos de nuevo el viaje con ganas de llegar ya al albergue. Llegamos bastante tarde, casi a las nueve, debido a que era de noche y no sabíamos por donde teníamos que ir. Al llegar nos recibieron y nos explicaron donde estábamos cada uno, después cenamos.
La comida muy bien, aunque muchos se quejaban pero a mi me gustó todo, desde luego hambre no pasamos.
Las habitaciones eran de siete, tres literas y una cama plegable. Yo estaba en la litera de arriba en el lado de la puerta. Eran cómodas y dormí bien, aunque algunas noches pasé un poco de frío.
Esa noche tuvimos animación, aunque nos fuimos pronto a acostar porque estábamos cansados... Yo me acosté pero ciertas compañeras no me dejaron dormir hasta altas horas... y Fernando paseandose por el patio con el frío que hacía regañando habitación por habitación.
Al día siguiente me levanté la primera y desperté a las demás demasiado pronto porque pensábamos que a las ocho ya había que estar ahí... la verdad esque todos los días fui yo el despertador, ya que por la noche no me dejaban dormir hasta tarde armando escándalo, por la mañana iba yo a retirarlas las sábanas.
Al día siguiente nos separamos en dos grupos (Oxford y Kembreight aunque nose como se escribe), unos fuimos al pantano por la mañana para hacer piragüismo; muy divertido, y vaya dolor de brazos después... pero mereció la pena. Al final acabamos con tanta calor que nos tiramos al agua. Y por la tarde fuimos a hacer orientación, tirolina (me encantó), rapel, escalada... Muy completito el día. Y los del otro grupo al revés.
Los de mi grupo llegamos justo para cenar, bastante tarde. Después de la cena hicimos un juego con cartas llamado "excálibur". Era divertido pero no me encontraba muy bien asique me fui pronto a dormir... y como siempre llegaron después armando escándalo.
Hoy cuento solo esto, mañana seguiré con el siguiente día.
Tenía pensado poner todas las fotos... pues no solté la cámara en todo el viaje... hasta el último día. Por razones que ya contaré porque ahora no tengo ganas de acordarme no puedo, pero ya iré recopilando fotos de algunas compañeras para que os hagáis una idea de lo que hicimos... aunque no sean mías.

viernes, octubre 20, 2006

"JUDÍAS, LENTEJAS Y ARROZ"




Todos desearíamos poder ver nuestro futuro a la hora de tomar una decisión, para elegir la correcta y poder cambiar nuestro futuro. ¿Podemos escapar de nuestro destino? Puedes desear ser algo distinto en la vida e intentarlo, pero para ello deberás luchar por lo que quieres y no dejarte vencer por la comodidad de ir por el camino fácil dejándose llevar por la presión que ejercen los demás sobre ti. En clase, el profesor hizo una demostración con legumbres: depositando en un marco un puñado de lentejas, de judías y arroz moviendo el cuadro ejerciendo una entergía constante y reiterada. Así se puede observar como se acaban colocando por grupos, tamaños, formas... Si eres arroz acabarás con el arroz. Si tus padres tienen una panadería y llevan siendo panaderos toda la vida, lo más fácil es que tú acabes siendo panadero; bien porque quieran tus padres o porque decidiste no arriesgarte a estudiar por no fracasar y coger la oportunidad que tenías de seguir con el negocio familiar, ya que era lo que más a mano tenías. Pero puedes luchar por cambiar tu futuro. Para ello hay que ser más fuerte y ponerle más empeño del que los demás ejercen sobre nosotros; esforzarte por cumplir tu sueño. Las personas que son felices de verdad son las que piensan que son capaces de construir su destino, las que tienen esperanzas e ilusiones y luchan por conseguirlas. Alguien que deja de ser fiel a sus deseos dejándote llevar por las comodidades acabará por arrepentirse, porque será un infeliz. Muchísimas personas se salen de estudiar sin ni siquiera llegar a bachiller, porque ven más cómodo irse a trabajar a alguna fábrica o de albañil, pensando que lo suyo no es estudiar porque lo odian y creyendo que trabajar es lo que en verdad quieren. Pero con el paso del tiempo se dan cuenta de que deberían haber seguido; se arrepienten de no haberse esforzado más porque ahora ni siquiera tienen un graduado y no les admiten en muchos sitios... están cansados de tanto trabajar y preferirían poder retroceder y cambiarlo todo, entonces nunca hubieran abandonado. Yo, por ejemplo, toco la guitarra eléctrica. Me empeñé en aprender y lo estoy haciendo... o por lo menos lo intento. Se que no es fácil, y mucho menos ahora con el instituto, los exámenes... hay poco tiempo libre, pero me organizo. Es complicado, duro y al principio aburrido (todo el rato las mismas escalas, los mismos ejercicios...) pero sueño con llegar a tocar bien algún día, con poder coger mi guitarra y demostrar que el que quiere, puede. Para conseguir mi guitarra estuve muchos meses ahorrando, hasta que junté unos 600 euros. Me pensaba comprar una normalita, pero mi padre (las notas, el comportamiento...) me dio otros 600 para una buena de 1200, pero yo no lo pedí. Cada día estoy más cerca de cumplir mi sueño, y cada cosa aprendida supone un paso más.
Yo tuve la suerte de contar con el apoyo de mis padres, al igual que mi hermano, quien nadie se imaginaba que tuviese si quiera oído para la música. Pues bien, él ahora toca en un grupo aquí en mi pueblo que aunque llevan poco, ya han tocado en otros pueblos, tienen camisetas... Y no solo sabe tocar la guitarra, sino el órgano, el laúd (que estuvo en el grupo de mi madre, "Vigüela") y muchos más. Pero otros no tienen esa suerte y tienen que luchar el doble, o directamente se rinden y ni lo intentan.Otras personas, en cambio, llegan a tener puestos y estudios importantes porque sus familias, sus padres, les obligaron a estudiar una determinada materia. Hay muchos padres que pensándose que es lo mejor para sus hijos les incitan, y en ocasiones obligan, a estudiar ciencias, matemáticas... para llegar a ser algo importante, cuando los hijos hubiesen preferido poder elegir algo que les llama más la atención. Pero claro, no son tus padres los que están luego años y años de carrera amargados y agobiados por estar estudiando algo que no les apasiona de verdad, que no les importa demasiado, pero que tienen que sacar. No son tus padres los que trabajarán en algo que, por muy importante y bueno que sea, no te gusta. Estas personas serán infelices, porque en su interior puede que preferirían haber luchado por alcanzar su sueño, que es a lo mejor el arte, la música, la arqueología... Una película relacionada con este tema es Rock Star. Yo la vi hace poco y me gustó mucho. Trata de un joven rockero en los años ochenta que tenía un grupo con sus amigos, que interpretaban canciones de una banda famosa a la que él adoraba. Tanto era así que cantaba sus mismas canciones a la perfección, las mismas notas, vestían y peinaban como ellos... no cambiaba nada. Consiguió introducirse en esa banda famosa, cosa que para nada esperaba y acabó siendo un ídolo, pero cuando llegó a lo más alto se dio cuenta de que no era en realidad lo que deseaba. La fiesta y la diversión estaba bien, pero se da cuenta de que ese mundo no era para él. El final es muy triste, por lo menos para mí porque acaba saliendose del mundo del rock y dejando el puesto a otro... se corta el pelo y se coge la guitarra clásica... Bueno, ya la he resumido y os he fastidiado el final, pero os aconsejo verla.

sábado, octubre 14, 2006

Ama y haz lo que quieras



Ayer en clase de ética continuamos con los temas anteriores de órdenes, costumbres y caprichos, pero de una manera diferente: El profesor, simulándolo con un mando, dio la orden a una alumna de hacer lo que quiera, lo que la hizo pensar porque no sabía que hacer. Supongo que si te dicen que debes cumplir una orden lo menos que te esperas es que te digan que hagas lo que quieras. Ella decidió ir al baño, luego volvió y se sentó. Pero más tarde la dio otra orden, que luego nos dio a todos para que intentáramos poner en práctica este fin de semana: "ama y haz lo que quieras". Debemos sentirnos totalmente libres, podemos hacer lo que queramos, pero amando. Se que suena un poco raro, pero quiere decir que podemos hacer lo que nos apetezca siempre y cuando respetemos la libertad de los demás, siempre que dejemos que los demás hagan también lo que quieran. Esto es un poco paradójico, ya que si cumples la orden que te han dado ya no estás siendo del todo libre; aunque pienses que estás haciendo lo que quieras, en realidad estás cumpliendo una orden, aunque no es muy especificada y te da libertad de decisión. Por otra parte, tampoco estás haciendo del todo lo que te apetece; a lo mejor a ti no te apetece hacer nada, simplemente estar en clase o hacer lo que te digan. O no sabes qué hacer primero de todas las cosas que te gustaría hacer; muchas veces no se si salir con mis amigas, si irme con mi prima a dar una vuelta o irme con mis padres de viaje. Me vuelvo loca pensando cuál será la mejor decisión, porque luego siempre creo que he escogido la equivocada y que me lo hubiese pasado mejor lléndome a otro lado... ¡Y otros días estoy aquí metida sin tener a dónde ir porque nadie quiere salir! Pero hoy toca escoger. Por este motivo hay que seguir un orden, hay que organizarse y pensar cuál puede ser la mejor opción. También pienso que si te dicen que puedes hacer lo que quieras pero amando y respetando tanto a seres vivos como inertes, no te deja hacer todo lo que quieras; puede que llegues enfadado y te apetezca darle una patada a la mesa o tirar un jarrón, o pagarlo con el primero que se te cruce, pero no puedes porque tienes que respetar, por lo que deberás contenerte. Este es un tema importante, que ya nombré en otro post: aprender a controlarse. Yo desde ayer estoy intentando llevar a cabo esta tarea que nos recomendó (y no encomendó) el profesor, pero no siempre lo consigo. Intento tratar bien todo, pero siempre hay alguna persona que te saca de tus casillas, y aunque intentas contenerte no puedes evitar hablar en cierto tono porque se te olvida la orden... ¿Será la costumbre de contestar mal cuando alguien te dice algo que no te agrada? Claro que si a mi no me respetan yo he de defenderme, pero hay veces que hablas mal a amigos o familiares que simplemente te dicen algo por tu bien o algún tipo de comentario y descargas tu furia por otros temas con ellos. Luego te das cuenta, pero no todo el mundo tiene el valor de reconocer sus errores, somos demasiado orgullosos como para arrepentirnos de algo así y pedir perdón. Amar significa libertad. Si amas a alguien debes dejarlo hacer lo que quiera. Como dijo Agustín de Hispona, "Ama et quod vis fac"; Cuanto más amas a alguien más libre eres, porque nadie te está obligando a hacerlo. Y también más libre es la otra persona, porque si le amas de verdad lo normal es respetar su libertad. Esto es así simplemente porque no puedes querer hacer algo que te han obligado. Es complicado pero así se entiende mejor: No se puede amar si te obligan a hacerlo; Si no hay libertad, no hay amor. No puedes obligar a alguien a que te quiera, porque por mucho que te diga que sí en realidad no lo siente. Es como cuando las familias organizaban las bodas de sus jóvenes hijas de entre 15 y 20 años con señores ricos no tan jóvenes... Sin conocerse si quiera. Puede que con los años le cojas cariño, pero nunca llegarás a amarle de verdad. Por eso luego la mayoría de las personas tenían amantes... ¡Qué vida más triste! No se puede vivir sin amor, ¿No os parece?

jueves, octubre 12, 2006

Órdenes, costumbres y caprichos (II)



¿Quién manda en mi?

Como dije en el post anterior, nunca nos paramos a pensar por qué hacemos las cosas, tenemos nuestros motivos, pero no lo damos importancia. En el blog anterior me refería a eso precisamente, por qué las hacemos; en ocasiones por órdenes, en otras por costumbres y muchas otras por caprichos. Pues bien, hoy vamos a fijarnos en esta parte: ¿Eres dueño de tus propias decisiones? ¿Siempre haces lo que quieres, o lo que consideras mejor aunque no sea del todo de tu agrado?
A la hora de tomar una decisión cuenta mucho el peso que ello conlleva; depende si es algo muy importante, a lo mejor lo que tú deseas no es lo más apropiado porque pueda tener consecuencias.
El ejemplo que se puso en clase fue el del capitán de un barco que al encontrarse en alta mar con una fuerte tormenta, se ve en la obligación de desprenderse de algún peso si quiere seguir con vida. Claro está que valora su vida, pero no le hace ninguna gracia tener que arrojar la mercancía tan valiosa que lleva. ¿Qué puede hacer? Tampoco iba a tirar tripulación, por muy inútiles que fueran algunos marineros... ¿Qué será mejor? No es costumbre tirar por la borda la preciada mercancía y mucho menos a los marineros, pero su deseo de llegar sano y salvo a puerto es más fuerte que la obligación que tenía de entregar la mercancía. Todo esto no hubiese pasado si no se hubiese levantado esta tormenta... pero eso nadie lo puede evitar.
No siempre las decisiones que tenemos que tomar son a vida o muerte, pero si pueden ser importantes en nuestra vida.
Las órdenes las cumplimos por diversos motivos:
-Por miedo; A que nos regañen nuestros padres si no hacemos lo que nos dicen, por ejemplo.
-Por recompensa; cuando tu madre te dice que si la ayudas a limpiar este fin de semana te aumentará la paga, o que cuando apruebes todas te pagarán el permiso de la moto... Aunque hay veces que lo haces por otro tipo de recompensas, de esas obligaciones que cumples por tí mismo, o que con esforzarte para realizarlas la recompensa viene sola, como cuando te esfuerzas mucho para tener un sobresaliente y al final le consigues... por lo menos para mi sí el sobresaliente ya es una recompensa, y si encima tus padres se alegran y te dejan más tarde este sábado imaginate...
-También puedes realizar obligaciones por afectividad; mi abuelo se pasa el día diciéndome: anda guapa, traeme un palillito/la pastilla/las gafas/una servilleta... y sí, lo hago, pero que sepáis que mi abuelo no es muy mayor aún y lo puede hacer perféctamente... solo que lo hace para ponerme a prueba muchas veces. La recompensa en estos casos suele ser un beso o un par de euros los domingos.
Hay costumbres que tienen más fuerza que las órdenes, como la de fumar. La costumbre es tan fuerte que supera la órden, por lo que tiendes a desobedecer y hacer lo que más te apetece, porque no puedes controlarte. Hay que aprender a controlarse y saber cuando tienes que cumplir una obligación y cuando puedes hacer lo que quieras.
Los caprichos normalmente tienen menos fuerza, porque surgen cuando no hay una necesidad. Si tienes mucha hambre (pongámonos en el caso de llevar un día entero sin comer porque se te rompió el coche en una carretera prácticamente abandonada) no creo que rechaces la comida que puedas conseguir, aunque nunca antes hubieses imaginado comerla con ese ansia y ese gusto porque siempre te ha dado asco. Te lo comerías y punto, no pensarías ni en el sabor. Siempre que tengas la oportunidad de elegir entre varias cosas escogerás la que más te guste, pero cuando no sea así tendrás que conformarte con lo que tienes. Si no te conformas con eso es porque no lo necesitas de verdad, porque tienes todo lo que quieres.

jueves, octubre 05, 2006

Órdenes, costumbres y caprichos

Seguro que nunca te has parado a pensar por qué haces lo que haces. Inténtalo por unos momentos...
¿Por qué te has levantado hoy? Más bien por obligación. Creo que a nadie le apetece levantarse a las siete de la mañana todos los días.
En nuestra rutina diaria puede haber tanto órdenes como costumbres o caprichos, unas veces dándonos la oportunidad de elegir, otras tenemos que hacerlo aunque no nos apetezca, y otras, simplemente, las hacemos sin pensar; bien porque sea ya una costumbre o manía o porque te apetezca en ese momento.
En todas partes hay órdenes, aunque no te des cuenta, muchas de las cosas que haces son obligaciones.
Las costumbres pueden ser tuyas (que lo cojas como una manía), pero la mayoría de las veces es por que es lo más normal, algo que todos hacen y que tú no vas a ser menos. Esto puede beneficiar a tu forma de vida, a tus estudios... Si todos los días nada más llegar a casa te echas la siesta, ves las telenovelas y no haces nada más en toda la tarde, lo tomarás por algo normal y el día que tengas que hacer algo te costará. Pero si tomas por costumbre realizar unas actividades a un horario determinado, te será más fácil organizarte, o por lo menos eso hice yo para que me diese tiempo a leer, tocar la guitarra, estudiar, salir un rato... de todo un poco. También puedes dejarte llevar por lo que te apetezca en ese momento, aunque así será un descontrol...
Los caprichos en cambio, es algo que haces porque se te antoja en ese momento. Retomando el ejemplo anterior: si a la hora que sueles salir por ahi con tus amigos, hoy no tienes ganas, siempre puedes cambiarlo y decidir si prefieres chatear, dormir... En este caso estarías haciendo lo que te apetece, un capricho.
Claro que no siempre las decisiones son tan sencillas, hay muchas veces en la vida que se te presentan oportunidades pero no sabes si es lo más correcto agarrarlas o dejarlas pasar porque tengan algún inconveniente. De ello dependen mucho tu futuro. Nadie elegirá por tí una carrera, nadie te obligará a aceptar un trabajo o rechazarlo... Pero sí puede ser que te veas influenciado a la hora de escoger por las costumbres que haya en tu casa, si tu padre es médico es fácil que tú también te intereses por la medicina... quizá porque lo veas más fácil al haber crecido sabiendo bastante sobre ello. Pero puede ser que te equivoques, y algún día te des cuenta de que no era realmente lo que te apasionaba, puede ser que luego te encapriches con la pintura o con la música...
Las reglas están bien, siempre hay que respetar unas normas para que el mundo funcione más o menos mejor. Las costumbres en cierto modo también, y los caprichos... aunque no siempre puedes conseguir lo que quieres, te sientes mucho mejor cuando lo consigues... o por lo menos lo intentas.

miércoles, octubre 04, 2006

Ejercicios de las entradas anteriores

-El juego "solo obedezco"-

1. Una encuesta reciente concluye: "Los jóvenes de hoy participan menos en política"
La verdad es que no entiendo mucho de política ni me interesa, y me consta que a muchos les pasa como a mí. Desconozco el motivo que tienen los demás, pero el mío es quizá que no estoy de acuerdo con ninguno de los políticos, no me hacen mucha gracia ni considero sus elecciones las más adecuadas, ni todas sus leyes y de más.
Supongo que la juventud de hoy en día vive más en su propia política, creándose cada cual sus propias leyes, y no les gusta mucho obedecer... claro que hay quién prefiere hacer lo que le dicen, por el mero echo de no sentirse responsables de sus actos, solamente obedecían.
Pero la mayoría de los adolescentes consideran las prohibicciones como una diversión más, cuantas más incumplan más populares y más orgullosos se sienten.

2. Un buen hijo es el que obedece siempre lo que su padre le dice.
Como ya expliqué en la entrada anterior, yo si que suelo obedecer, pero porque considero las decisiones de mis padres más o menos adecuadas para mí, aunque no me gusten mucho. Pero si alguna vez no las considero exactas hago lo que creo conveniente, a sabiendas de que pueda resultar mal y ateniéndome a las consecuencias, pero si lo considero lo mejor defiendo mi opinión.
Pero claro, eso depende mucho del tipo de hijo y el tipo de padre que sea. Yo tengo muy claro que mis padres no van a estar siempre ahí y no lo pueden decidir todo por mí. Mis padres no me pueden decir qué tengo que estudiar, en que tengo que trabajar, con quién me tengo que casar como hacían en la antigüedad.
Mis padres nunca harían eso, nunca me han dicho qué optativa me tengo que escoger, nunca me han prohibido tocar la guitarra o me han obligado a tocarla, nunca me han dicho que no me pueda poner una minifalda ni que no pueda escuchar o vestir como quiera (aunque me consta que hay padres que si que lo hacen). Por eso me considero afortunada y se que tengo una cierta libertad, aunque no siempre puedo hacer lo que quiero, no me puedo ir todos los fines de semana que quiera a la puebla o a torrijos por ejemplo, aunque no haga mal a nadie... pero ya bastante que me dejan irme para las fiestas. En fin, que no me puedo quejar, pero se que hay padres demasiado estrictos y que de cierto modo prohiben a sus hijos ser ellos mismos, para ser y hacer lo que ellos quieren, y eso tampoco me parece bien, porque el día de mañana se pueden arrepentir de las decisiones que hoy han tomado por ellos y no les hayan dejado hacer lo que les gustaba, negándolos por una parte sus derechos y libertades, y en algunos casos influyendo en su felicidad.

Ejercicios de las entradas anteriores

"La camiseta con el porro dibujado":

a)¿Has hecho hoy alguna cosa que no querías hacer, pero no has tenido más remedio? ¿Qué crees que te ha obligado?
Sí. Creo que diariamente tenemos que hacer cosas que no deseamos o que no nos apetecen mucho... pero no hay otra opción, o bien lo hacemos porque sea lo mejor para nosotros. No se me ocurre ningún ejemplo bueno ahora mismo, pero supongo que cualquier tarea que sea más o menos obligada nos cuesta más hacerla... Nadie tiene ganas de llegar a casa después de seis horas de instituto y ponerse a estudiar, leer y hacer los deberes. Muchos directamente pasan, sin embargo, yo se que lo tengo que hacer si quiero que me vaya bien en el instituto; Se que el trabajo diario cuenta, y que no puedo ir atrasando tareas porque luego será más difícil sacar buenas notas, y esa es una de mis metas. Ya no por mis padres, por que me vayan a regañar si suspendo o que se vayan a poner muy contentos si tengo sobresaliente, sino por mí misma. Así es como lo hago, esa es un poco mi forma de olvidarme de que es una obligación, puesto que así cuesta más realizarla, yo me pongo mis metas e intento conseguirlas a toda costa. El problema es que nunca te conformas, no te conformas con un notable pudiendo haber tenido sobresaliente, siempre quieres más. Por eso creo que la primera que me obliga a realizar mis actos soy yo misma, si me beneficia o no, y en segundo lugar si beneficia a las personas que tengo al rededor.

b) ¿Has desobedecido alguna vez? ¿Has desobedecido alguna vez, aunque supusiera un castigo, pero has considerado que hacerlo era lo correcto? Explica el caso.

Si. No me gusta desobedecer a mis padres la verdad, más que nada porque respeto sus decisiones y se que lo hacen por mi bien, y en muchos casos estoy de acuerdo con ellos. Ellos me han educado bastante bien creo, y no quisiera decepcionarlos ni causarles problemas. Claro, que todo el mundo se equivoca, y se bien que no siempre tienen razón y no siempre estoy de acuerdo con sus decisiones, por lo que alguna vez he hecho cosas que se que no les gustarían, arriesgándome a que se pudiesen enterar, y ya no es el castigo, a mi eso me da igual, a parte de que no me suelen castigar (quizá porque no tienen muchos motivos) pero sí perder la confianza en mí, y eso es lo que más me disgustaría. Cuando me regañan hay veces que me siento culpable, que lo acepto y pido perdón, pero hay otras que no me arrepiento porque creo que no me entienden lo suficiente, pero intento no hacer cosas de las que de verdad me pueda arrepentir, puesto que la confianza que tienen en mi es lo que considero más importante.