Conócete a ti mismo: ¿DE DÓNDE VENIMOS?
Me va a costar escribir este post porque nose por donde empezar... nose muy bien lo que tengo que decir ni a donde quiero llegar, así que simplemente empezaré a escribir... a ver qué sale.
Mi infancia... empezaré por ahí.
Siempre fui una niña tímida, un poco diferente... una de esas personas que a menudo sirven de diversión a otras por el mero hecho de ser más débiles, más pacíficas o tener otro punto de vista en la mayoría de las cosas.
Me acuerdo hasta de mi primer día de colegio. Bueno, en realidad lo único que recuerdo es de acercarme a una niña para jugar y recibir un tortazo.
Todos mis años en la escuela fueron iguales. Lo pasé mal. Tenía que aguantar risas, bromas de mal gusto e incluso peleas, en las que todas iban contra mí y yo no podía defenderme ni de una sola. Siempre fui de las más débiles.
Nunca se me han dado bien los deportes, pues no me gustan nada la mayoría. Siempre llegaba la última en las carreras, siempre fui la más regordeta de mi clase y las demás eran esbeltas, delgadas y ágiles.
A todo esto se sumaba mi forma de ser; desde bien pequeña tenía gustos e intereses distintos. Nunca fui racista, nunca me gustó Bisbal ni Chenoa, por lo que el primer año de O.T. era un caso perdido, prefería a Rosa, aunque no me atraía nada de OT pero odiaba tener que hablar de un tema o tener que adorar a algún famoso solo porque todas las demás lo hacían... como ovejitas... todas pisando sobre los pasos de una de ellas, a la que en cuanto se descuidaba ponían verde, pero seguían sin rechistar (y no por miedo, pues en realidad era la más débil de todas).
Yo siempre he pasado de movidas, de peleas, de meterme con la gente... ellas se divertían así, buscando los líos (cosas de niños) pero a mi nunca me gustó herir así que no me metía con nadie, y por ello me discriminaban y me decían que era una cobarde, que así no iba a llegar a ninguna parte y que nunca aprendería a defenderme.
Todos los días igual... si no era por una cosa era por otra.
Al llegar al instituto, las cosas no cambiaron mucho; pues yo seguía más o menos igual. Es más, incluso empeoraron... Empecé a darme cuenta de mis veraderos gustos y a exteriorizarlo (por eso fue por lo que nunca escuché "lo que se llevaba" ni me atrajo "la canción del verano"... siempre quise algo distinto). Ahora todos tendrían más motivos para ridiculizarme y humillarme.
¿Cómo aguanté a pesar de todo? No lo se. Quizá por miedo a quedarme sola... aunque sola estaba. No, yo creo que más bien por costumbre... toda la vida con ellas, no todo eran momentos malos... algunos días estabamos "a bien" y lo pasábamos bien y ahí era cuando creía que las cosas cambiarían... sin darme cuenta que al día siguiente volvería a la misma rutina de siempre. Siempre acababa llorando. Pero claro, ya en el instituto más gente se lo pasaría bien a mi costa (al igual que con otras muchas personas)
De repente me cansé de llorar. Me di cuenta de que no podía estar en una pandilla donde no estaba a gusto, así que dejé de salir un verano y estuve un mes entero metida en mi casa. Pero volví a caer... volví a creer en su palabra, a perdonarlas. Y esto se repitió una vez más, hasta que al fin encontré otro grupo de amigas (que me costó, pues en el carpio todos nos conocemos de siempre). Con ellas sí estaba a gusto, no me insultaban, podía salir si quería y quedarme en casa cuando me apeteciera sin que nadie me pusiese entre la espada y la pared. Conocí más amigas en el instituto y cambié un poco mi forma de ser. Ahora no sería tan cobarde... Si tuviese que decir algo, lo diría a la cara, aunque midiendo las palabras para intentar no herir.
Claro que aún mucha gente me sigue insultando, siguen riendose de mi (hasta gente que a penas me conoce). Aunque cambié, (más físicamente que la forma de ser) y maduré un poco mentalmente, pero sigo siendo demasiado "tonta" a veces, porque ya no es ser buena, sino eso, tonta.
Mi madre, preocupada siempre por mí, también quiso ayudarme. Siempre estuvo ahí. Pero claro... solo eran cosas de niños y sabía que algún día todo debería cambiar, o que yo me daría cuenta y me impondría más. Le agradezco tanto haberme apoyado... al igual que a mi hermano, quien siempre me defendió de los demás a pesar de ser él el primero que se metía conmigo (normal entre hermanos claro).
La verdad es que ya me da igual. Yo ahora mismo estoy muy a gusto, tengo dos amigas en clase que valen millones a las que nunca imaginé llegar a querer y necesitar tanto, tengo compañeras con las que me llevo bien, tengo una pandilla en mi pueblo que son la leche (aunque siempre hay sus más y sus menos, pero generalizo) y me llevo bien con mis compañeras de toda la vida, que he de decir que han cambiado mucho desde mi punto de vista, que ahora están en otras pandillas y me hablo con todas.
Aunque se que hay gente a quien no le caigo bien y que me mira con desprecio, me da igual, la verdad. Yo soy como soy e intento mejorar en lo posible, pero nunca cambiaré para gustar a nadie o para ser como me digan, pues ahora se quién me aprecia de verdad y que lo hacen por como soy.
Respecto a las notas y tal... siempre fueron buenas (menos en educación física claro), y siempre me gustó el colegio y el instituto, aunque ya me saturo (¿y quién no?), con tanto exámen...
Creo que he especificado demasiado, pero como nadie a penas lee este blog... además, todos saben lo que huvo y lo que hay ahora y se que a nadie le va a afectar. Simplemente me he limitado a contar la verdad y como me he sentido siempre. Empecé a escribir sin pensar demasiado y acabé estallando... desahogando esta rabia contenida. Pero nunca ha habido ni habrá rencor por nadie, en absoluto; las cosas cambian y solo son tonterías.
Aunque posiblemente haya quedado demasiado dramático, pero sí lo pasé mal. Claro que no siempre he estado triste y preocupada por eso, olvidaba pronto e intentaba pasármelo bien los días que estábamos bien, además aprendí a no hacer mucho caso y a no tomarme todo tan en serio. Aunque no es lo mismo que se estén metiendo todo el día con una niña de ocho años por su físico y por varias cosas que ahora con 16 años alguien me suelte alguna tontería sobre las pintas que llevo o lo que escucho, sabiendo que me da igual y no me afecta para nada.
Pues eso es lo que he podido sacar de mi pasado... lo demás no tiene mucha importancia. ¿Es por eso por lo que soy así? ¿Por lo que en ocasiones me aparto yo sola, por lo que ya casi nunca me afecta nada de lo que digan sobre mí, sino los problemas que tengan mis seres queridos? Supongo que es por eso por lo que ahora me paso el día dando las gracias a mis amigas, por lo que siempre quiero demostrarlas lo que las quiero y lo que las necesito y lo mucho que significa para mí poder tener alguien en quien confiar realmente, ya que es algo relativamente nuevo para mí. ¡NO SABÉIS LO QUE OS DEBOOOOOO!
Mi infancia... empezaré por ahí.
Siempre fui una niña tímida, un poco diferente... una de esas personas que a menudo sirven de diversión a otras por el mero hecho de ser más débiles, más pacíficas o tener otro punto de vista en la mayoría de las cosas.
Me acuerdo hasta de mi primer día de colegio. Bueno, en realidad lo único que recuerdo es de acercarme a una niña para jugar y recibir un tortazo.
Todos mis años en la escuela fueron iguales. Lo pasé mal. Tenía que aguantar risas, bromas de mal gusto e incluso peleas, en las que todas iban contra mí y yo no podía defenderme ni de una sola. Siempre fui de las más débiles.
Nunca se me han dado bien los deportes, pues no me gustan nada la mayoría. Siempre llegaba la última en las carreras, siempre fui la más regordeta de mi clase y las demás eran esbeltas, delgadas y ágiles.
A todo esto se sumaba mi forma de ser; desde bien pequeña tenía gustos e intereses distintos. Nunca fui racista, nunca me gustó Bisbal ni Chenoa, por lo que el primer año de O.T. era un caso perdido, prefería a Rosa, aunque no me atraía nada de OT pero odiaba tener que hablar de un tema o tener que adorar a algún famoso solo porque todas las demás lo hacían... como ovejitas... todas pisando sobre los pasos de una de ellas, a la que en cuanto se descuidaba ponían verde, pero seguían sin rechistar (y no por miedo, pues en realidad era la más débil de todas).
Yo siempre he pasado de movidas, de peleas, de meterme con la gente... ellas se divertían así, buscando los líos (cosas de niños) pero a mi nunca me gustó herir así que no me metía con nadie, y por ello me discriminaban y me decían que era una cobarde, que así no iba a llegar a ninguna parte y que nunca aprendería a defenderme.
Todos los días igual... si no era por una cosa era por otra.
Al llegar al instituto, las cosas no cambiaron mucho; pues yo seguía más o menos igual. Es más, incluso empeoraron... Empecé a darme cuenta de mis veraderos gustos y a exteriorizarlo (por eso fue por lo que nunca escuché "lo que se llevaba" ni me atrajo "la canción del verano"... siempre quise algo distinto). Ahora todos tendrían más motivos para ridiculizarme y humillarme.
¿Cómo aguanté a pesar de todo? No lo se. Quizá por miedo a quedarme sola... aunque sola estaba. No, yo creo que más bien por costumbre... toda la vida con ellas, no todo eran momentos malos... algunos días estabamos "a bien" y lo pasábamos bien y ahí era cuando creía que las cosas cambiarían... sin darme cuenta que al día siguiente volvería a la misma rutina de siempre. Siempre acababa llorando. Pero claro, ya en el instituto más gente se lo pasaría bien a mi costa (al igual que con otras muchas personas)
De repente me cansé de llorar. Me di cuenta de que no podía estar en una pandilla donde no estaba a gusto, así que dejé de salir un verano y estuve un mes entero metida en mi casa. Pero volví a caer... volví a creer en su palabra, a perdonarlas. Y esto se repitió una vez más, hasta que al fin encontré otro grupo de amigas (que me costó, pues en el carpio todos nos conocemos de siempre). Con ellas sí estaba a gusto, no me insultaban, podía salir si quería y quedarme en casa cuando me apeteciera sin que nadie me pusiese entre la espada y la pared. Conocí más amigas en el instituto y cambié un poco mi forma de ser. Ahora no sería tan cobarde... Si tuviese que decir algo, lo diría a la cara, aunque midiendo las palabras para intentar no herir.
Claro que aún mucha gente me sigue insultando, siguen riendose de mi (hasta gente que a penas me conoce). Aunque cambié, (más físicamente que la forma de ser) y maduré un poco mentalmente, pero sigo siendo demasiado "tonta" a veces, porque ya no es ser buena, sino eso, tonta.
Mi madre, preocupada siempre por mí, también quiso ayudarme. Siempre estuvo ahí. Pero claro... solo eran cosas de niños y sabía que algún día todo debería cambiar, o que yo me daría cuenta y me impondría más. Le agradezco tanto haberme apoyado... al igual que a mi hermano, quien siempre me defendió de los demás a pesar de ser él el primero que se metía conmigo (normal entre hermanos claro).
La verdad es que ya me da igual. Yo ahora mismo estoy muy a gusto, tengo dos amigas en clase que valen millones a las que nunca imaginé llegar a querer y necesitar tanto, tengo compañeras con las que me llevo bien, tengo una pandilla en mi pueblo que son la leche (aunque siempre hay sus más y sus menos, pero generalizo) y me llevo bien con mis compañeras de toda la vida, que he de decir que han cambiado mucho desde mi punto de vista, que ahora están en otras pandillas y me hablo con todas.
Aunque se que hay gente a quien no le caigo bien y que me mira con desprecio, me da igual, la verdad. Yo soy como soy e intento mejorar en lo posible, pero nunca cambiaré para gustar a nadie o para ser como me digan, pues ahora se quién me aprecia de verdad y que lo hacen por como soy.
Respecto a las notas y tal... siempre fueron buenas (menos en educación física claro), y siempre me gustó el colegio y el instituto, aunque ya me saturo (¿y quién no?), con tanto exámen...
Creo que he especificado demasiado, pero como nadie a penas lee este blog... además, todos saben lo que huvo y lo que hay ahora y se que a nadie le va a afectar. Simplemente me he limitado a contar la verdad y como me he sentido siempre. Empecé a escribir sin pensar demasiado y acabé estallando... desahogando esta rabia contenida. Pero nunca ha habido ni habrá rencor por nadie, en absoluto; las cosas cambian y solo son tonterías.
Aunque posiblemente haya quedado demasiado dramático, pero sí lo pasé mal. Claro que no siempre he estado triste y preocupada por eso, olvidaba pronto e intentaba pasármelo bien los días que estábamos bien, además aprendí a no hacer mucho caso y a no tomarme todo tan en serio. Aunque no es lo mismo que se estén metiendo todo el día con una niña de ocho años por su físico y por varias cosas que ahora con 16 años alguien me suelte alguna tontería sobre las pintas que llevo o lo que escucho, sabiendo que me da igual y no me afecta para nada.
Pues eso es lo que he podido sacar de mi pasado... lo demás no tiene mucha importancia. ¿Es por eso por lo que soy así? ¿Por lo que en ocasiones me aparto yo sola, por lo que ya casi nunca me afecta nada de lo que digan sobre mí, sino los problemas que tengan mis seres queridos? Supongo que es por eso por lo que ahora me paso el día dando las gracias a mis amigas, por lo que siempre quiero demostrarlas lo que las quiero y lo que las necesito y lo mucho que significa para mí poder tener alguien en quien confiar realmente, ya que es algo relativamente nuevo para mí. ¡NO SABÉIS LO QUE OS DEBOOOOOO!

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home